Monumento al Escape

Dennis Oppenheim

Acero, vidrio laminado y materiales varios 6 x 7 x 2,80 m
1999–2001 

Tres formas geométricas que aluden a los centros clandestinos de detención son reconfiguradas por el artista para que, en lugar de connotar encierro, expresen libertad. Así, las formas arquitectónicas se liberan de la función que les fue impuesta (operar como prisión) y se transforman en formas artísticas que carecen de función específica pero que inspiran múltiples significados.

Dennis Allan Oppenheim (1938, Electric City, Washington, Estados Unidos – 2011 Nueva York, Estados Unidos). Descendiente de inmigrantes rusos, Dennis Allan Oppenheim nació en Washington en 1938 y estudió en la Escuela de Artes y Oficios de California. En 1966 se radicó en Nueva York, donde entró en contacto con los artistas más importantes de su generación, convirtiéndose él mismo en pionero del arte conceptual y la performance. Desde sus comienzos, sus exploraciones se enfocaron en un cuestionamiento epistemológico acerca de la naturaleza del arte y su definición, tomando algunas estrategias de la poética del minimalismo para luego situarlas y ponerlas en contexto. Así, desarrolló proyectos como Estación de observación (1967) -en la que el visitante era sometido a la experiencia de mirar cómo era observado-, Posición de lectura para quemaduras de segundo grado (1970) – en la que deja un libro abierto sobre su pecho con el fin de generar una quemadura en la piel a excepción de la zona protegida– o Tentativa de alzar el infierno (1974) -en la que un muñeco se golpea incesantemente la cabeza contra una campana dorada. De esta manera, Oppenheim produjo una serie de obras seminales y de enorme intensidad en las que la violencia de nuestra época se encuentra sutilmente alegorizada. Asimismo, desde finales de los años sesenta desarrolló importantes proyectos de “land art”, una práctica conceptual en la que el paisaje es modificado artísticamente. Una de sus obras más relevantes fue “Anillos anuales” (1968), que consistió en trazar una serie de anillos concéntricos, alegóricos al crecimiento de los árboles, en una zona fronteriza entre Canadá y los Estados Unidos, aludiendo al sacrificio de la juventud norteamericana en la guerra de Vietnam y a la decisión que algunos tomaban de desertar pasándose al país vecino. Hacia fines de los años setenta Oppenheim comenzó a realizar una serie de obras que denominó «factories», construcciones de máquinas que guardan cierta semejanza con las «autodestructivas» de Jean Tinguely. Su agudo sentido del humor y su espíritu crítico lo impulsaron a plantear obras que rozaban lo inverosímil, cuestionando lo convencional, como en sus proyectos en el espacio público en los que, literalmente, construye casas boca abajo. En este sentido su polémico proyecto “Dispositivo para arrancar el mal” (1997), presenta una iglesia realizada en acero y cristal pero emplazada de manera invertida. Las obras de Oppenheim, especialmente a partir de la década de los noventa, se caracterizaron por proponer la articulación de elementos contrapuestos e incluso contradictorios, quizás una metáfora solapada de la conflictiva naturaleza de la psique contemporánea. Sus ambiciosos proyectos de arte público de destacan por la utilización de objetos cotidianos elevados a una escala monumental, incursionando de este modo en una suerte de fusión entre escultura y arquitectura que le valdría en 2007 el Premio a la Trayectoria en la Bienal de Escultura de Vancouver (Canadá). Dennis Oppenheim falleció en Nueva York, a los 72 años, víctima de un cáncer de hígado, dejando varios de sus proyectos de obra pública en proceso de ejecución.

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